Yo, abuela

Cuando comuniqué a mis amistades que iba a ser abuela, los comentarios fueron especialmente positivos. Las personas que ya lo eran coincidían en que es una de las mejores regalos de la vida. Yo no dudaba de que fuera así. Aunque cuando mi hija me lo dijo,  lo primero que se despertó en mí fue el quererla proteger. Esa emoción. Ese instinto materno me hizo dar cuenta  de lo que en parte hay en mi vinculo con ella.. Una vez reflexioné sobre esos sentimientos, los dejé  ir y se despertó la confianza en ella y en su pareja, toda iría bien ¿porqué pensar otra cosa? Y si no hubiera sido así, lo habríamos gestionado entre todos.

Así el proceso de ser abuelos nos ayuda a reflexionar sobre cómo somos como padres y madres  y nos puede dar la oportunidad de tomar conciencia de nuestras relaciones con los hijos. Hacer una autocrítica, aunque amable, de nuestras imperfecciones.

El papel de los abuelos

Muchas de lo que he oído decir del papel de los abuelos me ha preparado para pensar en cómo quiero serlo yo. Creo que uno ha de saber cual es su posición en ese árbol genealógico que ahora tiene una ramita más. Siempre he pensado que los hijos están por encima de los padres, quiero decir que una madre, un padre, ha de creer que su hijo mejorará ese árbol. También creo que los hijos educan a los padres, a mí el ser madre me ha hecho mejor persona. Estoy abierta a ser también educada por mi nieto, porque un niño nos enseña todas las nuevas posibilidades, corre un pequeño velo para que veamos mejor cómo puede ser el futuro.

Al principio, me extrañaba el ser llamada abuela, era un nombre nuevo que está lleno de connotaciones, y no todas me gustan. Pero ser abuela rejuvenece, porque puedes volver a hacer actividades divertidas y diferentes.

También me ha gustado ver la mirada nueva  de los padres actuales en los aspectos diferentes de la paternidad: en el embarazo, el parto y la crianza de los que yo viví. He visto como es mucho mejor ahora que antes.

Y finalmente, nace un nuevo actor en ese árbol familiar, que une diferentes árboles y nos enriquece a todos.

Sílvia, la abuela de Aran (entre muchas otras cosas ;))

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