Parir

15,00 IVA incluído

«Esta es mi propuesta: comprender el parto desde la psicología y las neurociencias. (…) Si observamos con calma todo lo que sucede durante el parto en el cerebro de la madre y en el del bebé, las piezas encajan mucho mejor que si solo nos quedamos en la mirada más tradicional y reduccionista de la obstetricia sobre la pelvis de la madre o el canal del parto».

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Descripción

Qué encontrarás

Para empezar, el prólogo es una joya escrita nada menos que por Icíar Bollaín, actriz, directora y escritora española y miembro de la asociación «El Parto se Nuestro». Después de sus experiencias con la maternidad, Icíar Bollaín dirigió el corto «Por tu bien»En el que expresaba la indefensión que vivimos muchas mujeres en el paritorio.

En el prólogo, que te recomiendo que no te saltes, da testimonio propio de lo que se siente cuando la atención recibida no acompaña apropiadamente, desde el respeto, no cuida, no cuida de la mujer de parto ni del bebé que va a nacer.

El prólogo es brillante; una perfecta introducción al libro desde sus propias vivencias que pueden ser similares a la tuya o la mía. Y va más allá, porque pone en evidencia que detrás de la atención al parto actual hay una cuestión de género: «Las mujeres han ido ganando un lugar en la sociedad a fuerza de luchar. Primero fue el voto, (…) después hubo que salir de la casa (…) y entrar en el mundo laboral. (…) Aunque parezca absurdo, el parto en nuestro país es, por diferentes razones, un espacio más a conquistar. Porque su excesiva medicalización ha hecho que, contra toda lógica, en muchas ocasiones no nos dejen a las mujeres estar en él más que pasivamente».

En el primer capítulo, Ibone expone el significado social del parto y hace un viaje a través de la neurobiología que entra en acción en el parto: «Lo más fascinante del parto (…) es que cuando nos ponemos a observar desde la neurobiología cómo es el escenario neuroquímico del cerebro en el parto todo lo que nos encontramos son hormonas del amor a raudales que promueven el placer y el bienestar inmediatamente.»

El segundo capítulo se centra en la experiencia del parto propiamente dicha: se habla del papel importantísimo de la oxitocina (ENDÓGENA, la propia, la que segrega tu cerebro) y como es la experiencia psíquica de estar de parto, así como el peculiar estado alterado de la conciencia, llamado «Planeta parto»: «Una genuina alteración del estado de conciencia. Estar de parto es una manera diferente de estar en la realidad, de percibir el mundo, de sentir los estímulos sensoriales, de vivir el paso del tiempo» (de Ana Castillo, citado en «Parir»)

Tal y como explica Ibone, la preparación al parto actual omite esta dimensión psicológica y espiritual del parto, a no ser que tengas la gran suerte de que te toque una comadrona bien actualizada, respetuosa y consciente dispuesta a acompañarte de verdad en tu viaje y un protocolo hospitalario que acompañe. «Conocer y respetar ese necesario estado alterado de conciencia que refleja todo lo que está aconteciendo en el cerebro de la madre y en su cuerpo (…) es lo primordial por donde debería comenzar la atención.»

En el tercer capítulo la autora se adentra en el concepto de nacer y de lo que significa esta experiencia para el bebé: ¿Qué percibe el bebé? ¿Siendo estrés? ¿Sufre? ¿Qué espera encontrar al nacer? Aspectos como el vínculo, el trauma del nacimiento y las características de los nacimiento por cesárea forman parte de este capítulo.

El cuarto capítulo, «Parida», expone las características de la vivencia del parto en nuestra sociedad hipermedicalitzada. ¿Por qué muchas mujeres nos sentimos defraudadas después de nuestros partos? ¿Por qué esto se ha vuelto habitual, y peor, NORMAL?!?!

El parto traumático existe y hay que nombrarlo por respeto a las mujeres que lo han sufrido, para dejar de banalizarlo y para poder denunciar que tener un parto traumático ni es normal, ni es lícito. Un parto excesivamente intervenido sin motivos que lo justifiquen deja secuelas· que pueden no ser visibles en un primer momento. Que sea común no quiere decir que sea deseable ni que deba ser así. Hay que cambiar el punto de vista sobre la idea que tenemos del parto y del supuesto peaje que corresponde pagar.

«Se estima que entre un 1’5% y un 6% de las mujeres presentan un trastorno de estrés postraumático (TEPT) durante el posparto. (…) Pero en general se estima que un 35% de las mujeres presentan algún grado de TEPT »: una de cada tres mujeres que han parido ha sufrido sintomatología de TEPT… ¿Puede considerarse epidemia o aún no?

Así pues, ¿qué hace falta para parir bien?

«Para parir bien se necesita lo mismo que para hacer el amor bien: intimidad, confianza, sentirse segura, respetada… Como ya hemos descrito, son las mismas hormonas las que dirigen el acto sexual y el parto, se liberan de la misma manera.» ¿Cómo? Molestando lo mínimo, desactivando el neocórtex, con apoyo continuo de la mano de una comadrona con quien tengas confianza… Pero qué difícil es esto.

De hecho, Olza pone también en evidencia que muchos profesionales sanitarios necesitan apoyo psicológico y acompañamiento porque «pueden estar igual de traumatizados por la forma de trabajo deshumanizada. Pueden sentirse impotentes e incapaces de intervenir para evitar el trauma.»

Para finalizar, Ibone expone en el último capítulo consejos o sugerencias para poder decidir dónde parir, con quién o cómo acercarse a un parto más placentero.

Epílogo

Ibone cumple con creces su propósito: después de leer el libro queda claro que el parto es un evento fisiológico dirigido por neurohormonas, dirigido desde el cerebro y que se deben mantener unas mínimas condiciones para aumentar las posibilidades de que se desarrolle de la mejor manera posible.

Es evidente que las intervenciones salvan vidas, nadie dice lo contrario. La cuestión es que se deben utilizar cuando son realmente necesarias, que el parto no es una enfermedad ni las mujeres somos imperfectas y por tanto el parto se debe acompañar y atender pero no es un proceso tan altamente peligroso como nos han hecho creer.

Y termino con unas palabras clave que sirven tanto para el parto como para el resto de momentos difíciles de nuestra vida:

«el dolor siempre viene y va, viene cuando nos resistimos a aceptar el cambio, cuando nos da miedo crecer y cambiar. Como con las contracciones del parto, peleamos el dolor y entonces aún duele más, y cuando ya sentimos que no podemos más nos rendimos, nos abandonamos… y entonces, Oh, sorpresa, el dolor ya no está.»

 

La autora

Ibone Olza es médico psiquiatra, madre y activista en mayúsculas. También trabaja como profesora universitaria en la Universidad de Alcalá, dirige el programa de formación en el Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal, es técnica externa de la oficina del Defensor del Pueblo y cofundadora de la asociación «El Parto es Nuestro».

Ibone Olza e Isabel Fernández del Castillo son las directoras del Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal. Las alumnas de las primeras ediciones hemos sido testigos del nacimiento de este libro, ya que recoge una parte significativa de lo que hemos podido aprender de la mano de Ibone e Isabel.

Ibone es para mí la persona que me abrió las puertas a la psicología perinatal. siento una gran admiración y gratitud hacia ella. Hice la primera clase del curso que ofertaban y quedé totalmente a·lucinada: «¿Cómo es posible que todo esto no nos lo expliquen a las mujeresembarazadas? ¿Es posible que los sanitarios que me atendieron con tres años de diferencia entre parto y parto no supieran todo esto?» Supe que quería dedicarme a acompañar la maternidad desde un nuevo punto de vista.

 

(Libro de lomo)

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